Cuando preparé mi primer temario para futuros reporteros de televisión, no imaginaba que aquel documento —sencillo, directo y tremendamente práctico— acabaría convirtiéndose en una brújula para entender la comunicación en cualquier contexto profesional.
Durante cinco años, bajo la marca Ser Parlante, tuve la oportunidad de acompañar a decenas de jóvenes que soñaban con contar historias frente a una cámara. Algunos de ellos hoy brillan en redacciones, platós y medios nacionales. Y para mí fue una experiencia profundamente enriquecedora: aprendí la importancia de tener un mentor que hable tu mismo idioma, que entienda tus miedos y comparta tus preocupaciones. Ese acompañamiento marca la diferencia.
Había una frase que escribí en aquel temario y que aún repito en mis formaciones:
“La seguridad de ir bien preparados es la garantía de éxito en la conexión.”
Lo que en su día aplicaba a un directo televisivo, hoy es una regla universal en mis formaciones.
Prepararse sigue siendo la clave
En televisión solía decir: “Para hablar 1 minuto, se necesita 1 hora de preparación.”
No era una exageración: era una forma de entender que la claridad nace del trabajo previo.
Ese principio se traslada hoy a cualquier ámbito en el que haya que comunicar:
- preparar una intervención en público
- estructurar un mensaje corporativo
- diseñar una comunicación interna eficaz
Saber qué queremos decir, cuánto tiempo tenemos y qué espera la audiencia es tan importante en un plató como en una sala de juntas.






Documentarse y concretar: dos habilidades universales
En aquel temario insistía en dos verbos: contrastar y concretar.
Escribí:
“En una conexión de tiempo limitado debemos ser escrupulosos y quedarnos con los datos más relevantes.”
Ese criterio es oro puro para cualquier profesional que comunique:
- evita la sobreinformación
- obliga a priorizar
- mejora la claridad del mensaje
En un mundo saturado de contenido, la capacidad de simplificar es casi un superpoder.
La voz, la postura y la imagen: comunicar más allá de las palabras
Recordaba a mis alumnos que comunicamos mucho más con el cuerpo y la voz que con las palabras:
“Comunicación no verbal 55%, paraverbal 38%, verbal 7%.”
Lo que enseñaba a reporteros para sus directos es igual de útil para:
- líderes que hablan ante sus equipos
- profesionales que presentan proyectos
- portavoces que atienden a medios
- creadores de contenido que se graban para redes
La postura, la mirada, la respiración y la naturalidad siguen siendo herramientas esenciales para transmitir credibilidad.
El estilo propio: también en la empresa
A mis alumnos les decía:
“Crea tu personaje, pero que sea una evolución de tu propia persona.”
No se trataba de actuar, sino de encontrar una forma auténtica de comunicar.
Ese consejo hoy es igual de válido para:
- construir una marca personal
- definir el tono de una empresa
- comunicar desde la coherencia
La autenticidad sigue siendo la base de la confianza.
Gestionar imprevistos: una habilidad que trasciende la televisión
En el temario hablaba de ruidos, caídas, ataques de risa, entrevistados que se quedan en blanco… y cómo gestionarlos sin perder la naturalidad.
Ese entrenamiento para la improvisación es tremendamente útil en:
- reuniones inesperadas
- preguntas difíciles
- gestión de crisis
- situaciones de presión
Porque, como escribí entonces:
“Somos personas transmitiendo información de la mejor manera que sabemos.”
Revisar, mejorar, evolucionar
El documento terminaba con una idea que hoy es casi un mantra profesional:
“Practica, practica, practica y vuelve a practicar.”
Ver tus intervenciones, analizar tus gestos, pulir muletillas, mejorar la estructura… es un proceso continuo, tanto si hablas ante una cámara como si lideras un equipo o representas a una marca.
Conclusión: un temario que nació para la televisión y hoy sirve para todos
Lo que empezó siendo un material para jóvenes reporteros se ha convertido en una guía atemporal sobre cómo comunicar mejor.
Porque comunicar bien no depende de una cámara, sino de intención, claridad y preparación.
Y si algo aprendí en aquellos cinco años acompañando a quienes se enfrentaban a un directo es que la comunicación profesional —sea donde sea— siempre se puede entrenar, especialmente cuando tienes a alguien a tu lado que entiende tu camino.
En todos mis proyectos —mis formaciones, mi curso online y mi libro— comparto esta misma filosofía: comunicar mejor es posible, y se aprende.
Así que si quieres seguir profundizando en esta visión, te invito a explorar mi web y a contactar conmigo para acompañarte en el impulso de tu comunicación profesional.

