Lo que mis 19 años en directo me enseñaron sobre el error (y por qué el verano es el mejor momento para hacer las paces con él)

Lo que mis 19 años en directo me enseñaron sobre el error (y por qué el verano es el mejor momento para hacer las paces con él)

Hay algo en el verano que invita a bajar el ritmo y mirar hacia dentro. Menos reuniones, menos urgencias, más tiempo para pensar con calma en todo aquello que durante el curso dejamos aparcado. Y si algo suelo escuchar en esta época, tanto de empresarios como de altos cargos, es una misma frase disfrazada de mil maneras: «Ana, tengo que mejorar cómo comunico, pero nunca encuentro el momento.» Pues bien, ese momento es ahora.

Y hoy quiero hablarte de un tema que llevo entrenando desde mis primeras conexiones como becaria en Ondajaén hace más de 20 años: el error. Porque para reconciliarte con tu comunicación, primero tienes que reconciliarte con la posibilidad de equivocarte.

Lo que el directo me enseñó sobre el error

En televisión, el error no se puede editar ni borrar, ocurre delante de miles de personas y no hay vuelta atrás. Me he quedado en blanco, me he trabado, he tenido fallos técnicos en pleno directo mientras contaba una noticia en ‘Aragón en abierto’ o en Andalucía Directo. Y sin embargo, aquí sigo, dos décadas después.

¿Sabes qué aprendí de cada uno de esos tropiezos? Que el error no te destruye, te aporta información. Te dice qué necesitas entrenar, dónde tienes que poner el foco, qué parte de tu comunicación todavía no está tan integrada como crees. En un directo no puedes permitirte quedarte paralizada por el fallo, tienes que respirar, recuperar el hilo y seguir. Y esa capacidad de recuperación, ese «seguir a pesar de», es exactamente lo que les falta a muchos profesionales cuando se enfrentan a hablar en público en su empresa.

Por qué en el mundo empresarial se sigue teniendo miedo a fallar

En mis años mentorizando a CEO y altos cargos he detectado un patrón que se repite constantemente: el miedo a equivocarse delante del equipo o de un cliente es, muchas veces, mayor que el propio contenido de la presentación. Y ese miedo paraliza, resta naturalidad y aleja al orador de su verdadero propósito.

La cultura empresarial, en general, sigue premiando la perfección aparente por encima de la autenticidad. Se valora más no fallar que conectar de verdad. Y esto es, para mí, un error de base, porque un pequeño titubeo, una pausa mal calculada o una idea que no sale exactamente como estaba planeada no hunden una presentación. Lo que sí la hunde es la desconexión, la frialdad y la falta de naturalidad que provoca ese miedo constante a fallar.

El verano, la excusa perfecta para un reset

Por eso creo firmemente que el verano es el momento idóneo para replantear tu relación con el error y, en general, con tu forma de comunicar. Sin la presión del día a día, con más tiempo para ti, es mucho más fácil observar tus patrones desde fuera: ¿qué te frena realmente a la hora de hablar en público? ¿Es el contenido, la falta de práctica o el miedo a equivocarte?

Igual que yo entrenaba cada conexión en directo y preparo ahora cada presentación después de casi dos décadas, tu comunicación también necesita un mantenimiento constante. Créeme si te digo que es el único camino para mejorar. Y el verano, con su ritmo más pausado, es la mejor época para hacer ese «reciclaje» antes de que llegue septiembre con toda su intensidad.

Por cierto, si esto que te cuento sobre el miedo escénico te resuena y quieres comprobar de primera mano cómo lo trabajo, he liberado en mi web el primer módulo de mi curso online. Puedes verlo sin compromiso y valorar si mi forma de entender y entrenar la glosofobia conecta contigo antes de dar cualquier paso más.

¿Qué ganarás si trabajamos juntos?

Con mi mentoría transformarás tu comunicación ganando claridad, tiempo y confianza, desarrollando tus propias habilidades para conectar, improvisar y emocionar a tu audiencia como un verdadero líder.

  • Claridad: aprenderás a gestionar el tiempo de manera eficiente en cada etapa de la preparación de tu charla o ponencia, desde la planificación hasta la ejecución.
  • Tiempo: dejarás atrás técnicas poco efectivas para redactar, memorizar y ensayar tus discursos, y trabajarás con estrategias probadas que garantizan resultados óptimos en menos tiempo.
  • Confianza: te enfocarás desde la seguridad, dejando atrás el miedo escénico, algo que se reflejará en tu comunicación y te permitirá conectar con tu audiencia y alcanzar una satisfacción personal plena.

Juntos superaremos las barreras del miedo escénico, descubriendo y perfeccionando habilidades que ya posees y que solo necesitan el entrenamiento adecuado: conectar ideas de forma coherente, improvisar con soltura cuando sea necesario y ordenar tu discurso con una lógica clara y lineal.

Volver en septiembre con otra versión de ti

Imagina llegar a la vuelta de vacaciones con una relación distinta con el error, con más soltura al hablar en reuniones, presentaciones o negociaciones. Imagina afrontar septiembre no desde el miedo a fallar, sino desde la confianza de saber que un tropiezo no te define, solo te entrena.

El resultado: ganarás confianza, seguridad y habilidades esenciales para convertirte en un verdadero líder. Porque un líder no solo transmite ideas, emociona, inspira pertenencia y despierta admiración. Es hora de transformar tu comunicación en tu mayor fortaleza.

No hace falta esperar a que llegue una crisis de comunicación en tu empresa para empezar a trabajar en esto. El verano te regala algo que durante el curso escasea: tiempo y perspectiva. Y ahora tienes una forma sencilla y sin compromiso de empezar: echa un vistazo al primer módulo de mi curso y comprueba si lo que cuento sobre el miedo escénico resuena contigo.

¿Quieres saber cómo mis técnicas pueden ayudarte a comunicar mejor? Contacta conmigo y agendamos una llamada para hablar en detalle. Y si prefieres empezar ya por tu cuenta, aquí tienes mi libro y mi curso online, ambos titulados Transmite tus ideas con seguridad y confianza: consigue el libro o accede al curso online.

Porque cuando vuelvas en septiembre, no solo vas a comunicar mejor. Vas a hacerlo sabiendo que cada error que cometas por el camino, lejos de frenarte, te acerca un poco más a tu mejor versión como comunicador.

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